Primeros tiempos. I

En el inicio de los tiempos conocidos, Glarester no era tal aún sino unas vastas tierras, fértiles y llenas de vida animal, con pequeñas aldeas rodeadas por empalizadas de madera y algunos campos de cultivo a su alrededor. Cada poblado era gobernado por un Consejo de Mando; compuesto éste por un jefe guerrero, un anciano y un sacerdote o hierofante. Cada aldea tenía en aquel tiempo sus propias y particulares leyes y nada hacía ver que podía convertirse con el tiempo en un país. Había disputas entre las diferentes zonas y formáronse por este motivo diferentes clanes uniendo algunas de ellos entre sí. Algunos estudiosos han querido encontrar lazos de unión entre los glaresteritas y los celtas del continente. En el asentamiento de Glars O'Brienss se han podido descubrir rastros de lo que en algún tiempo pudo ser un conjunto de siete dólmenes. Según las reconstrucciones del profesor Karl Von Freiderssen el mayor de ellos estaría tallado en forma piramidal y sería la entrada principal al recinto estando encarado su vértice hacia el este y asomando el sol por su arco inferior. Alguien intentó buscar relación de este conjunto con el calendario maya o con las pirámides de Egipto sin encontrar resultados coherentes y creíbles.

Gracias a las investigaciones que la universidad de Glaresterovia a finales del siglo XIX pudo determinarse una especie de religión o creencia de tipo druídico lo que robustece la teoría de los contactos celtas. Si eso fue a sí o no aún está por determinar de forma cierta pero lo que sí es cierto es que socialmente estaban muy avanzados. No podemos dejar de citar aquí a la Sociedad Ufológica de Werjhamia; mantienen estos que Glarester proviene en realidad de una civilización extraterrestre que dejó su huella en la tierra y que Glarester fue uno de los lugares donde estuvieron más tiempo. Por supuesto, que salvo ellos, nadie cree semejante teoría y no pocos artículos se han escrito en los diarios ridiculizando a los de esa sociedad. lo cierto es que poco a poco se iba cimentando el ducado y que los clanes, el sentimiento de unión, íbase acrecentando y formando las bases de lo que con el tiempo se convertiría en el Ducado de Glarester.

Las Columnas de Las Venus son una obra de una época posterior  pero que se relacionan con esos primeros tiempos porque se edificaron sobre uno de los lugares sagrados de una de las aldeas principales. Estas columnas, talladas en una roca de una sola pieza, eran la entrada al Templo de Höghart. Este templo acogió durante varios siglos a los jefes de los clanes. Allí se forjó una de las leyendas más conocidas en el ducado, la de Arístides y Ocaso, y que aún hoy se cuenta de padres a hijos como si de verdadera historia se tratara.

Oh, Gran Rey de Luz que asomas por el horizonte,
Alarga tus Manos hasta Tu Pueblo y bendícelo.
Llena de frutos nuestros rincones y de miel y de caza,
Que el Día del Final no sea un Laberinto inútil para el Hombre
Y que la Noche no encierre más Sus Secretos para Nos.
Plegaria tallada en la base de las columnas.

Poco duró la paz entre los diferentes clanes. Aurtufo, avaricioso jefe del Clan de Paarg, quiso erigirse como supremo jefe de todas las familias y esto llevo a unos cruentos enfrentamientos que generaron odios y disputas que pasaron de padres a hijos. Pasado casi un siglo y medio sólo tres clanes supervivientes habían quedado y mantenían, por equilibrio de sus fuerzas, un estado de paz aunque sin descuidar jamás sus entrenamientos militares. Estos tres clanes tenían por nombre Glarg On Estear, Gilhavidi y Leonival de donde provienen los nombres actuales de tres de las provincias y del país mismo. En este estado de paz, no pudiendo considerarse Glarester aún como una tierra unida, ocurrió que las tierras de más al norte, bárbaros que dedicaban todo su tiempo a conquistar pueblos y aldeas y a arrasar las ciudades que encontraban a su paso, fijaron sus ojos en el sur y viendo su riqueza (1) quisieron anexionársela. Whuttuher el Rojo, rey de aquellas hordas, mandó tropas con la orden de anexionarse las posesiones gobernadas por los tres clanes. Creyó Whuttuher que le sería fácil porque no conseguirían ponerse de acuerdo aquellos tres jefes pero no fue así. Al principio los b´rabaros del norte obtuvieron algunas victorias por la sorpresa de la invasión y avanzaron hasta casi el centro de lo que hoy es Loenvirharm. Tras unos cincuenta años de luchas, dos de los clanes que se habían unido, consiguieron la reconquista de las tierras perdidas; Glarg On Estear y Gilhavidia. En ese tiempo Whuttuher fue asesinado y su hijo Udnündo subió al trono. Con menos determinación que su padre y débil de salud falleció también tres años después -aunque algunos aseguran que fue una pócima venenosa suministrada por una de sus esposas lo que lo mató- y uno de los más crueles condes que hasta ese momento había sido su valido subió al trono. En ese tiempo habíase unido el tercer clan, ya repuesto de sus primeras derrotas, a los otros dos y no sólo habían reconquistado el norte del país sino que parte de las Tierras Bárbaras había sido anexionadas. Blastaffson, que así se llamaba el conde convertido ahora en rey de Nortarlhan no puedo sostener el embate de los clanes unidos y fue derrotado en la batalla de Elmerson Flavia.

Transcurridos unos años los clanes y el territorio conquistado se unieron formando los primeros cimientos del reino de Glarester. En ese momento quedo compuesto por las provincias de Glarester, Gildavia y Loenvirharm aunque con algo más de extensión que la actual.

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(1) Oro y plata, piedras preciosas y perlas, lino y púrpura, seda y escarlata, toda clase de maderas olorosas y toda clase de objetos de marfil, toda clase de objetos de madera preciosa, de bronce, de hierro y de mármol, cinamomo, amomo, perfumes, mirra, incienso, vino, aceite, harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y carros; esclavos y mercancía humana. -Narran los tratados de historiadores posteriores.


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