Primeros tiempos. III

Se podría decir que fue en el año 1000 cuando la prosperidad de Glarester estaba más asegurada. La cultura florecía y le economía, basada en sus propios recursos y en el comercio con países vecinos y lejanos, alcanza unas altas cotas insospechadas en aquel tiempo.

Han podido encontrarse recientemente unas monedas de aquel periodo histórico que reflejan algunos rostros masculinos que algunos suponen de los condes de Gildavia y Werjhamia pero en lo concerniente a las otras dos, de rasgos femeninos, no se ha podido encontrar similitud con ninguna de las princesas, condesas o mujeres nobles que puedan asegurar su identidad. Se ha apuntado a que quizás fueran algunas divinidades menores y se acuñaran en agradecimiento a la bonanza que atravesaba el país. La primera que vemos refleja la efigie de Grogón, conde de Gildavia en 1020 y que hizo construir la muralla del este del país, -de la cual apenas se conservan algunos trozos hoy en día pero que en su momento fue la envidia de otras civilizaciones-  llamada ahora por ese motivo La Grogona o muralla de Grogón el constructor. La segunda moneda pertenece al conde de Werjhamia que gobernó esa provincia desde el año 1005 hasta el 1025. Werhjamtown fue fortificada durante su mandato y aseguró los caminos que llevaban hacia el norte aunque a costa de constantes escaramuzas que costaron la vida a muchos caballeros y constructores.

Sabemos que esos momentos se establecieron unas fuertes relaciones comerciales con países del medio oriente y que eso influyó en Glarester en forma positiva. Los intercambios de conocimientos, la influencia mutua en la arquitectura, la construcción de los primeros navíos y la parición de nuevos materiales así lo confirman. No pocos problemas habría de traer posteriormente, en las Cruzadas, esas relaciones amistosas con los reinos dominantes de Europa. Una de estas acusaciones a punto estuvo de llevar a Glarester a una guerra contra Francia. Las relaciones entre ambos países fueron frías durante varios siglos y en las justas y torneos no se podía ver combatir a caballeros de cada lugar sin que hubiera heridas mortales y peleas nocturnas fuera del campo.

Los torneos en el ducado fueron importantes, allí nacieron muchos de los héroes que después el ejército seguiría en las batallas hasta la muerte. Al principio de la baja edad media y a mediados estos eran a muerte y no fue hasta la Alta Edad Media que fueron cambiados a torneos con lanza de punta redondeada. Hoy en día puede parecernos una bárbara costumbre pero hay que tener en cuenta el pensamiento de la época. Un caballero no era tal hasta tener en su haber algunas muertes de feroces enemigos y no siendo esto posible en época de paz, por no haber enemigos extranjeros, utilizaban los torneos para darse fama y para dirimir graves diferencias, agravios o limitaciones de los feudos. Siguiendo las costumbres de otros reinos utilizaron también estas justas para declarar culpable o inocente a un acusado; fue el llamado -allí también- Juicio de Dios.

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