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El Tablero
29/03/2004
Reconozco que desde hace algún tiempo
disfruto de ellas, de ese tipo de batallas fascinantes de genero
humano
por el encanto de un envite, de un toma y daca con un estupendo altivo
señor con el sano propósito de soliviantar al contrario, de atosigar,
desconcertar y finalmente sangrados los dos, atormentados y bravamente
heridos, caer moribundos enterrados con alguna aviesa estocada final. Esas
tan poco al uso, tan habituales para recalcar nuestras particularidades,
nuestras distinciones y hacer de ellas notables y grandiosas diferencias
declarando la paz final o la guerra sin fin pero jamás la tregua o el
pacto acordado. Batallas campales de diversión para disfrutar ampliamente,
y si el señor es valeroso y tenaz puede llevar horas y horas de absurda
discusión. Admito que son de fácil envergadura, y a que a nadie le amarga
una perorata sobre mejoras y diferencias entre géneros del ser humano,
pero hoy, en femenina confidencia cuento un cuento en el que muestro que
me aburren poderosamente mientras sonrió chocha. Me hastían por la
inutilidad y la merma mental en que dejan los cuerpos enfrentados,
crecidos en la bobada mas supina. Soy boba y guerrera por vocación, luego
incomprensible, y ese es mi campo de batalla. No guerreo sobre los géneros
y sus diferencias, sino que acompaño con estocadas y puyazos a los señores
que bravos y honorables entablan discusiones beligerantes con el noble
propósito final de disfrutar la paz. La tan usada pelea de soy hombre y tu
mujer, luego peleemos sobre hombres y mujeres extendiéndonos para discutir
generalizándolo todo y enfrascándolo todo, no son atractivas, pero las
peleas hombre-mujer, singulares, concebidas de uno para otra, o de otra
para uno, me entusiasman.
Peleas, chanzas, peleas o chanzas, cayendo en
provocaciones guerreras iniciado en un ligero y ostentoso puyazo verbal en
los que miles de argumentos serán bien esgrimidos por bocas de buen decir
entre hombres y mujeres. No es una aventura en la que se ha dicho todo. Es
imposible. Cada día, a cada momento nuevas molleras elucubran sobre que
decir o que callar para ganar tan manida batalla, pero la finalidad misma
de esa batalla es nula, todos obtenemos ganancia. Cuentos guerreros para
engrandecernos, para crecer mas, para aliviar las penas o viejas heridas,
para reír a sofoco limpio suturando. No guerro por ser del sexo femenino
contra el masculino. Estimulante ejercicio neuronal que me acerca de
mejores maneras, sin pasteladas.Y es que disfruto mucho de los hombres,
guerreando, estando, discutiendo con ellos. Siempre enfrente, desgañitando
la humorada final. Desde el tablero de ajedrez jugando siempre con las
negras. Estrategias de chiste, por la paz mundial y pensando con los pies.
Y en el momento de mi derrota final, empiezan
a temblarles el labio superior en un frenesí nervioso de puro
entendimiento donde decepcionados hasta la médula se encaminan por el
santo sendero de la meditación y la sabiduría. Muy lejos. Mas allá de esta
mujer.
FIN
-Aun no se ha demostrado la coherencia de estos asuntos-
Sue Dónimo.
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EL INICIO DE
HOSTILIDADES EPISTOLARES
23/01/2004
La japonesa con su traje
oriental y pintarrajeada hasta las cejas. Los cuchillos de samurai
escondidos bajo el tabi. En las manos una taza de te. Esta reflexionando
sobre la vida y milagros de ciertos personajes mientras repite una y otra
vez machaconamente.... (Esta sentada a horcajadas sobre una piedra
filosofal)....
- Voy a escribirle, voy a escribirle, voy a escribirle...
Conciencia ha vuelto de tomarse un estupendo café con Sensata , un
viejecita gorda y bonachona con quien desayuna todos los días. (Aquí hay
que contar al espectador para ubicarlo en este desconcertante inicio, que
Sensata es sosa y lenta mientras que Conciencia es divertida y rápida,
pero ambas son amigas desde la madurez (aproximadamente hace un cuarto de
hora de eso)).
Al cruzar un pasadizo del laberinto ve a la Japonesa sobre la piedra y la
oye murmurar inquieta mientras se acerca sigilosamente:
- Buenos Días Japonesa.
- Voy a escribirle, voy a escribirle, voy a escribirle...
- He dicho Buenos días. Buenos días Japonesa.
- Voy a escribirle, voy a escribirle, voy a escribirle...
- ¿Hola? ¿Buenos días? ¿Hay alguien en casa? ¿yujuyuju?
- Voy a escribirle, voy a escribirle, voy a escribirle...
- B U E N O S D I A S J A P O N E S A
- Voy a escrib... !Leches, Concien que susto! , ¿que maneras de saludar
son esas? !!! A grito pelao, será bestia!!! ¿No puedes saludar como todo
el mundo? Que me has destrozao los tímpanos, animal! Pues estoy yo como
para que me vengas chillando... Oye bonita, si has dormido mal, o poco, o
nada, o sola, no es culpa mia. Habrase visto, la tia loca esta.. pero
bueno.. !Y que maneras de caminar! Que caminas sigilosa como los fantasmas
y me das unos sustos tremendos.. Estoooo, por cierto, me viene de perlas
que hayas venido porque mira Concien, veras, !!!! voy a escribirle !!..
pero claro solo estaba hablando en voz alta y mira Concien creo que
definitivamente.. !! voy a escribirle !!, porque bueno, veras, mira, a
estas alturas de su vida cibernética, jo pues debe pensar que soy una
especie de monstruito oriental, que se dedica a cortar cabezas y a
despiporrarse de todo el mundo y a contar un sinfín de tonteriucas .. y
claro algo de razón tiene el pero tampoco es eso ¿eh? Porque creo que yo
lo que debo hacer es escribirle y explicarle y contarle y decirle..
(Concien no entiende nada mientras susurra: - voy a interrumpir estos
necios pensamientos)
- ¿sujeto?
- ¿que?
- ¿sujeto de la oración?
-¿como?
- ¿podrías explicarte un poco mas?
- ¿que?
(Concien paciente y voluntariosa observa horrorizada que la Japo esta peor
que de costumbre)
- Perdona querida, pero ¿podrías ser tan amable de decirme a quien piensas
escribir?
- Pues a Abulafia, naturalmente.
- ¿ Y quien es Abulafia? ¿le conozco?
- Pero buenoooooo !leches Concien! ¿dónde te has metido estos días? Que
mira que eres, siempre me dejas tirada, pero siempre siempre siempre
!menuda eres! que te pasas la vida por los praos, viciada perdida y así no
se puede ir por mi vida .... ¿pero no te has enterao que el abulafiano
(hombre vil donde los haya) en opíparas charlas ha cometido la felonía, la
desfachatez, la maldad absoluta de ofrecer un lugar en su glarester natal
para que me lean toda toda esa gente ingrata con el miedo que me dan ... ?
!!! Pero te juro por las piedras filosofales y por el buen Shinto y como
que nací japonesa y samurai que ese tipo me las paga, que ese perro
rastrero, rata de callejón, reptil venenoso, detective de pacotilla se
entera de lo que vale un peine japonés. No habra clemencia ni perdón. !Por
ESTASSSS que me las pagaaaa! (y la muy tonta se pone a hacer la señal de
la cruz en un momento católico que no viene a cuento)
(Concien sonríe. Las famosas peleas entre la japo y el resto del mundo son
bien conocidas por ella)
- Ahhhhh, Abulafia. Y dime... ¿Que es lo que ha dicho o hecho Abulafia,
hombre virtuoso de solida caligrafia para ponerte asi?
-¿hombre virtuoso? ¿de sólida caligrafía?, ¿¿quien? Mira, Concien no jodas
mona, que eso que has dicho no te lo consiento porque supongo que es una
de tus bromas ¿verdad?..
- Oh si, claro, naturalmente , bromista que es una , pero no me has
contestado a la pregunta.
- Veras, pues ese mal nacido cometió la tremenda estupidez de decir a la
[nombre borrado]...
- ¿La [nombre borrado], con La?
- Si, con la ¿que pasa? ¿vas a interrumpirme continuamente?
- No, sigue sigue..
- Veras, pues ese mal nacido cometió la tremenda estupidez de decir a la
[nombre borrado], estupendos y calidos huecos donde pegar sus bobadinas,
con motivo de un trompazo que se dio ella en un tablón de anuncios (ya
sabes el pueblo ese tan bonito).
- Ya veo. Mmmmm. ¿Y ahora parece que quieres escribirle, no?
- Pues si.
- ¿Y que le quieres contar? ¿que necesitas explicar?
- Ese es el problema. Que no tengo ni pajolera idea que contarle ni de
como explicarme. Porque claro yo podria abrir el correo y ponerme a darle
a la tecla sin sentido y enviar los mamotretos que yo guardo como oro en
paño que son disquisiciones varias que yo escribo sobre mi y mi entorno, y
sobre todas estas locuras mias tan benditas ellas pero claro, el es muy
listuco y vive muy liado con sus paginitas, arrobas de canal, y demás
delicias literarias y además debe tener una cabeza grandísima, pero
grande, grande, grande y encima algún día será famoso y la escribirán
emilucos media España y parte del extranjero, pero yo paso cuatro pueblos
y parte de otro en hacerle la rosca y claro, como siempre voy a quedar a la
misma altura del betún.
- ¿pero querida? ! Esa es tu altura habitual!
- ¿Uhmmmm?
- ¿que mas da un poco de betún mas?
- jajajajajajaja, !Concien eres estupenda!.
- Tu si que vales japonesita y ahora ponte a escribirle , como pensabas
hacer.
- Me llevara un tiempo ¿lo sabes?
- ¿cuanto?
- el tiempo de una vida....
(Japonesa y Conciencia salen del pasadizo y se alejan... . En el laberinto
del tiempo se van perdiendo mientras buscan una vida que gastar
escribiendo).
Sue Dónimo
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