Primera remisión. Pintura al aguarrás.

Cierto amigo y consejero que ejercía de cura durante el día en la iglesia y en los prostíbulos por la noche le aconsejó que cambiara su vida, que la cosa así no podía seguir. Le atormentó día y noche con consejos y amenazas sobre las piernas de... digo las penas del infierno hasta que von Lafia no tuvo más opción que tomar los hábitos o apuntarse a la Legión Glaresteriana por un periodo no inferior a cinco años. La decisión fue dura pero la alternativa estaba clara y nuestro insigne barón se alistó al día siguiente. 

Destacó en varias batallas y obtuvo el grado de cabo en tan sólo cuatro años y medio. Estaba a punto de ganar medio galón más cuando cierto general -más envidias, claro- le persiguió por todo el campamento hasta que consiguió que el barón regresara a Glarester. La armadura pudo conservarla pero aún años después tenía que esconderse cuando las tropas regresaban al ducado. El general, por pena de su ausencia suponemos, se divorció un día después.

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